realidad particular
Carlos de Villarán. Del 01.09.2007 al 28.10.2007
Pintar tomando el color en el momento en el que se mezcla con el lienzo. En
el instante en el que éste pierde su identidad individual para dar
un sentido de realidad distinta que comunica su presencia, su inmediatez.
Los colores de Villarán están vivos, se intensifican, vibran
en una luz mediterránea que desvela algunos símbolos de su propio
universo.
El objeto no es un simple pretexto en sus cuadros. Éstos son más
que una mirada, en ellos hay una meditación, un sentimiento, una experiencia
compartida. Todos estos signos nos hablan de una superación del conflicto
entre lo mediato y lo inmediato. El artista, como Orfeo gracias a su lira,
es el único ser capaz de adentrarse en el abismo y devolver a su amada
de los infiernos y, cruzar el umbral esta vez, una vez más, a pesar
de los pesares.
La luz y los colores que reflejan sus cuadros se transforman en un espejo,
al que podemos acercarnos y mirar. Ellos nos devuelven nuestra imagen, la
imagen de una nueva morada, de un mundo en el que poder vivir, el tiempo que
sea necesario. Una imagen que trasluce el abismo infinito de nuestra alma.
Mar Sánchez-Ramón
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